El Autoestopista Ver más grande

El Autoestopista, Forchino - FO85551

FO85551

Nuevo

Medidas figura: 18 x 18 x 39 cm.En la oficina de turismo del Parque Nacional Los Alerces, en Patagonia, el guardabosques que me recibió, observó que había elegido el sendero más difícil del circuito y preguntó desconfiado si estaba en condición física como para realizar tamaña aventura. No puedo negar que me sentí un poco ofendido. “¡Por supuesto!”, mentí descaradamente.

Más detalles

€ 222,31

Más

El Autoestopista, Guillermo Forchino

En la oficina de turismo del Parque Nacional Los Alerces, en Patagonia, el guardabosques que me recibió, observó que había elegido el sendero más difícil del circuito y preguntó desconfiado si estaba en condición física como para realizar tamaña aventura. No puedo negar que me sentí un poco ofendido. “¡Por supuesto!”, mentí descaradamente.
Comencé el paseo con paso firme, silbando El puente sobre el río Kwai. La primera hora hubiera sido más fácil de no ser por las ortigas, los mosquitos, las sanguijuelas y la bota de mi pie derecho, a la que se le despegó la suela.
Luego se me complicó un poco debido a mis problemas de vértigo y taquicardia, y a que el estrecho sendero subía hacia un precipicio de 250 metros entre enormes rocas resbaladizas. Sentí una punzada en el pecho y el corazón comenzó a latirme un poquitín más acelerado. Me tomé las pulsaciones, conté 140 por minuto y comencé a ver nublado.
Seis horas más tarde, cuando abrí los ojos dentro del helicóptero sanitario que me llevaba al hospital, le pregunté al rescatista si podría continuar la ascensión. “En su estado físico –me dijo secamente- no podrá usted subirse ni a un taburete”. 

Reseñas

No hay comentarios de clientes por ahora.

Escribe tu opinión

El Autoestopista, Forchino - FO85551

El Autoestopista, Forchino - FO85551

Medidas figura: 18 x 18 x 39 cm.En la oficina de turismo del Parque Nacional Los Alerces, en Patagonia, el guardabosques que me recibió, observó que había elegido el sendero más difícil del circuito y preguntó desconfiado si estaba en condición física como para realizar tamaña aventura. No puedo negar que me sentí un poco ofendido. “¡Por supuesto!”, mentí descaradamente.

Escribe tu opinión